La papa, a resguardo de las heladas
Aplicaciones con anticongelantes inhiben el impacto del frío sobre los cultivos.
Cada año, la producción de papa en Argentina se expone al riesgo de las bajas temperaturas ya sea en el inicio o al final de su ciclo según la región productiva. En Córdoba, las fechas de siembra más importantes son en enero y agosto y se cosecha en julio y noviembre, respectivamente. Las pérdidas por heladas suelen llegar hasta el 50 por ciento de la producción, lo que finalmente impacta en el precio en góndola.
Durante la muestra Superpapa 2009, que albergó al sector productivo el anterior fin de semana en Colonia Tirolesa, fue presentado un producto novedoso en el país, destinado a minimizar el impacto de las heladas sobre este cultivo. Creado en Chile, fue introducido por técnicos cordobeses al mercado nacional para la etapa de ensayos e inscripción ante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
Gerardo Crucianelli y Pablo Arnaude dieron cuenta de los ensayos y resultados a campo en distintas zonas del país, que justifican el uso del anticongelante. Se trata de un producto sistémico, que actúa sobre el follaje y requiere un mínimo de tres aplicaciones cada siete días, comenzando en la emergencia de la planta y continuando hasta 10 días antes del último pronóstico de heladas.
El principio básico es que el producto acelera los sólidos solubles de las plantas, lo que inhibe el efecto de las heladas al transformar almidones en glucosa. "El agua se congela a cero grado, mientras que si le agregamos azúcar en un ejemplo muy simplificado, se congelará a menos tres grados centígrados", indicó Crucianelli.
Números dispares. El ingeniero Luis Lanfranconi dijo que los ensayos realizados por el Instituto Nacional de Tecnología en Córdoba aún no se compatibilizan con la realidad productiva de la región, destacó que en zonas como Balcarce o Alberdi los resultados son excelentes. Esto se debe particularmente a la diversidad de fechas de siembra y emergencia de las plantas en forma poco uniforme en las zonas que son productoras de la provincia. Esto dificulta la aplicación, sobre todo, en los meses como agosto, cuando el nacimiento es muy escalonado y entonces las aplicaciones a veces no alcanzan el efecto que los productores desean.
Desde la consultora que tiene a cargo el desarrollo del producto, sostienen que los mejores resultados se han obtenido en aplicaciones cercanas a los 30 días de nacidas las plantas, cuando el cultivo es más parejo, ya que cuando las heladas afectan al cultivo a los siete días de nacido, la planta vuelve a brotar sin necesidad de aplicarle ningún producto. En cambio, en el sudeste del país, una helada a los 30 días no afectaría al cultivo ya que contaría con las tres dosis aplicadas, como recomienda su marbete.
Para Lanfranconi, lo que se debería hacer es sembrar a fines de agosto con la previsión de que no hele hasta el 15 de septiembre para que el efecto del producto tenga éxito, como es el caso de Balcarce. De hecho, están trabajando junto al sector privado y la Federación Agraria (FAA) para mejorar el acondicionamiento de las semillas en cámaras de frío, con el objetivo de mejorar las ventanas de siembra, uno de los grandes déficits que tiene el cultivo en la provincia.
Especificidades. A la hora de los números, la aplicación de anticongelante tiene un costo de 200 dólares por hectárea; si cumple con los efectos deseados, puede lograr un recupero de casi la totalidad de pérdidas por helada. En el país esas pérdidas alcanzan al 50 por ciento de la producción, según el año. Si se tiene en cuenta que el rendimiento promedio es de 30.000 kilos por hectárea (en Córdoba es de 22.0000 kilos), si se recupera la mitad, a dos pesos el kilo promedio en el mercado mayorista, los números suenan tentadores.
El marbete de Cold Killer -tal la marca comercial- indica que el producto debe diluirse en agua al dos por ciento y requiere un mínimo de tres aplicaciones cada siete días comenzando en la emergencia de la planta y continuando hasta 10 días antes del último pronóstico de heladas.
Es compatible con la mayoría de los pesticidas y fungicidas de uso corriente, a excepción de aquellos de reacción fuertemente alcalina o en aplicaciones con herbicidas. El pH del agua a utilizar no debe sobrepasar los valores de cinco a 6,4 de ácido.
Según evalúa el Inta Río Primero, los costos de producción de la papa son altos y oscilan de 3.800 a 4.200 dólares por hectárea, no siempre compensados a la hora de la comercialización. En la siembra de agosto, la semilla representa más del 50 por ciento del costo.
En cambio, en la siembra de febrero está proporcionado entre mano de obra, fertilizantes, agroquímicos y alquileres. En los últimos años, han crecido exponencialmente los costos fijos, lo que obliga al productor a aumentar su productividad.
"A futuro, la superficie de papa en la provincia (unas 34 mil hectáreas) debería bajar", opina Lanfranconi, mientras advierte sobre el crecimiento desproporcionado que tuvo el cultivo en tiempos que había buena cantidad de agua en el otoño, a pesar de las indicaciones de los especialistas que desaconsejaban la producción en secano.
Adrián Mancini
adrianmancini@gmail.com
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